El legado del Super Metroid en la escena de los videojuegos es uno tan inconmensurable que aun a estas fechas y luego de casi 24 años de su lanzamiento sigue siendo un juego esencial para entender al género de los “Metroidvanias” de manera integral, y en gran medida, ha sido un elemento pivotal de todos los videojuegos de plataformas en 2D desde entonces. Es un gran juego (de los mejores jamás hecho, si me preguntan) con el que se disfruta un montón pero también posee un valor didáctico esencial para aquel que desea de alguna manera desarrollar o investigar sobre el videojuego de plataformas en 2D de tipo no lineal. Desde el inteligente diseño de niveles, ambientación y dirección de arte. La progresión de eventos y las mejoras que sufre Samus en su aventura quizás sean de las más estudiadas en el sector y por tal motivo no resulta para nada difícil el conseguir juegos que toman los postulados de Super Metroid y los hacen suyos con el fin de crear Metroidvanias interesantes.

 

 

A Robot Named Fight (ARNF) es un Metroidvania que tiene la particularidad de ser a la vez un roguelite de esos que tanta fama tienen en los tiempos que corren, y que, se las apaña para salir adelante con su propuesta. No nos engañemos eh, ARNF tampoco es el primero que ha intentado mezclar ambos subgéneros tan dispares a primera vista (Rogue Legacy, Dead Cells, etc), pero a mi parecer, todos los que lo han intentado antes han fallado en proveer el singular feeling de los Metroidvania por diversas razones. Quizás uno de los más evidentes sea el diseño de niveles de los mismos, los cuales tienen la particularidad de ser bastante “accesibles” y “legibles” para el no acostumbrado a los enrevesados mapas de los Metroidvanias más recalcitrantes.

 

 

En ARNF tendremos que llevar a nuestro robot a través de mapas generados aleatoriamente con el fin de detener la amenaza de una raza alienígena random. Dicha proeza la haremos encontrando upgrades aleatorios que mejoran las habilidades a nuestro avatar como el poder hacer doble saltos, obtener varios tipos de armas con los cuales abrir las puertas a zonas específicas, así como tanques de energía con los cuales incrementar la barra de vida de nuestro héroe anónimo. De hecho podemos ir desbloqueando dichos upgrades para posteriores partidas al cumplir ciertos requerimientos como el llegar a ciertas zonas, derrotar a los jefes gigantes con los que nos toparemos u conseguir aliados que también nos proporcionan la posibilidad de modificar varias habilidades a cambio de diversos ítems recolectables desperdigados a lo largo y ancho del mapa.

 

Puede parecer incluso que la propuesta de ARNF sea de esas que en un ejercicio de generalización nos quedemos con que es un metroidvania  convencional con upgrades y mapas creados aleatoriamente, y puede que hasta punto sea cierto, pero hay mucho truco en esta propuesta en específico, ya que, sin un algoritmo fiable de creación de la aleatoriedad podríamos quedar con un juego roto con callejones sin salida donde por falta de algún upgrade o por llegar a un sitio de no retorno se impidiese seguir avanzando en el juego. Cosa que no ocurre en ningún momento ya que el juego hace uso de unos ítem multipropósitos bastante ingeniosos y que la ramificación de los pasillos y zonas siempre tienen algo interesante que buscar en ellos.

 

 

A Robot Named Fight no es un juego para todo el mundo, los controles aunque bastante utilitarios no son los más precisos de la historia, la dirección de arte del mismo peca de ser de un estilo muy barroco y sobrecargado para algunas sensibildades y que sobre todo el juego tiene esa sensación de precariedad de ser un juego completo solo por lo justo, no muy lejos de ser algo más cercano a las demos jugables que podríamos conseguir en itch.io que a cosas mucho más pulidas que pululan en la tienda de Steam. ARNF va dirigido sobre todo a los fans de hueso colorado de los Metroidvanias, a esos que han jugado romhacks del Super Metroid hasta el cansancio y que necesitan más niveles intrincados llenos de rejugabilidad en sus vidas. Pero igual no dudo de que ARNF puede atraer a algún incauto que lo pruebe sin compromiso, a sabiendas de que es un juego con fallos y aciertos a partes iguales, y que quizás al final, cuando de aquí en años se hable de él, se dirá que ARNF fue el primer intento acertado que pudo amalgamar mundos tan dispares como los Metroidvanias y los Roguelites de manera solvente, consistente y divertida. 7/10

 

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5 Comentarios en "Analisis: A Robot Named Fight."

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Petete
Admin

Plataformas tu culo.

Chocodrop
Admin

Es gratis? Lo digo por lo de itch.io.
Precisamente lo que menos me gustó de Axiom Verge comparándolo con el único Metroid que casimehepasado (el Zero Mission de GBA) fue que los mapas eran muy meh. Este está más cercano del Axiom que del Zero? o al revés?

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